Acerca de mí


No me gusta el nombre al que debo responder, uso la ropa al revés, no se tomar el lápiz, picar tomates,  y tampoco enhebrar una aguja.  Mi idea de un día perfecto es cuando no tenga que usar el inodoro. No me gusta el aroma al pasto recién cortado y el de cloro. Tocar algodón, papel higiénico y servilletas me produce escalofríos. La tela más fea que he visto es el tafetán, en cambio me encanta acariciar las fibras con bordados gruesos. Llevo ropa interior del mismo color que mis zapatos. Me considero una mala persona cuando no doy propina a los que empacan las bolsas del supermercado. No recuerdo algunos de mis cumpleaños, hay más cosas de las que me arrepiento de las que me enorgullezca. No escribo porque me guste, me gusta porque me enamoré de escribir. Creo en las cosas que el miedo me ha enseñado. Temo a las cosas que el amor no me ha mostrado. Mis lemas varían dependiendo de la fecha, coinciden año tras año. No creo en la justicia de los hombres. Nunca había escrito una novela hasta que tuve una pesadilla. El resultado fue desgarrador, el realismo no era tanto cuando lo soñé. No me apura publicar mi trabajo, es lo que me digo cuando veo que se me pasó la fecha del certamen. Sé que será record de ventas, estoy ahorrando para comprar todas las copias. Fui soprano cuando más joven, ahora canto en la literatura. Uno de mis más grandes personajes es un criminal, al que le perdonaría todos sus pecados. Un día escupí directo al cielo, cada mañana debo limpiarme la baba del rostro. No uso los periódicos para informarme, los transformo en papel maché. Si lees mis narraciones, sabrás más de mí que cualquiera en el mundo.