Miraba desde el techo mi cama, mi almohada y las pantys que tiré al suelo.
Estaba todo al revés, osea yo estaba en el suelo.
La cama era la que volaba.
Yo había caído.
¿Estaba yo en el sueño de mi cama?
Los vampiros.
Son esas puntadas que sientes en la piel mientras eres observado.
Te muerden y no lo sabes.
Somos tantos que dejaste de mirarte en los escaparates.
Ya eres uno de los nuestros.